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Por JOSÉ A. SÁNCHEZ FOURNIER / jose.sanchez@elnuevodia.com
Para el triple campeón mundial Wilfredo Gómez, ya Miguel Cotto decidió si ganará o no la pelea más importante de su vida, el 14 de noviembre en Las Vegas, contra Manny Pacquiao.
No se trata de seleccionar una estrategia secreta, o de cambiar su estilo del combate. Para “Bazooka”, Cotto selló su triunfo o su derrota con el nivel de compromiso que haya demostrado durante los tres meses que lleva entrenando para el encuentro.
“Miguel tiene que estar en buenas condiciones físicas, primero que todo”, indicó Gómez, miembro del Salón de la Fama del Boxeo Internacional y considerado uno de los mejores peleadores de todos los tiempos.
Para conseguir un triunfo sobre Pacquiao, Gómez entiende que será tan importante lo que Cotto haga dentro del cuadrilátero dentro de dos sábados, como lo que haya hecho durante su acuartelamiento.
“El niño mimado de Las Monjas” habla por experiencia. A lo largo de su carrera profesional, Gómez fue criticado por exhibir falta de compromiso en sus entrenamientos y para hacer el peso, algo que muchos expertos entienden fue un factor clave en varios de sus combates, particularmente en el megacombate con el mexicano Salvador Sánchez.
El propio Gómez ha admitido en el pasado que, cuando se encontraba en la cúspide del deporte, las distracciones creadas por la fama muchas veces lo llevaron a subestimar oponentes y a no entrenar lo suficiente.
Por eso, entiende el reto que es para un peleador del reconocimiento y calibre de Cotto mantener totalmente fuera las distracciones durante el acuartelamiento previo a una pelea.
“A ese nivel es bien difícil. Hay que tener un equipo responsable, que esté pendiente a él; que lo cuide para que él se cuide y esté en la mejor condición posible”, indicó Gómez.
Aclaró, sin embargo, que todas estas dificultades las enfrenta de igual manera Pacquiao, quien en Filipinas es una superestrella de proporciones inimaginables. Casualmente, el estilo de pelea del filipino le recuerda a Gómez en cierta manera al púgil que le quitó el invicto.
“Pacquiao tira mucho. Es una máquina de tirar golpes”, dijo Gómez. “Como un Salvador Sánchez”.
Sánchez noqueó a Gómez el 21 de agosto de 1981, en Las Vegas, cuando el boricua subió de división para retar al azteca, campeón 126 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Para entonces, Gómez era el campeón de las 122 libras en el mismo organismo, y recuerda aún la dificultad de enfrentar a un oponente de calibre, en una división superior.
“(La diferencia en) el peso se siente. Eso afecta mucho”, aseguró Gómez, quien eventualmente se coronó campeón 126 libras del CMB y 130 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). “Se siente en los golpes que recibes, son más pesados. Hacen más daño”.
Pacquiao se hizo campeón por primera vez en las 112 libras. Aunque ya derrotó a un alicaído Oscar de la Hoya, en el 2008, los expertos estiman que Cotto será el primer welter sólido al que se mide el filipino.
Esto es una gran ventaja para el boricua, entiende Gómez. “Cotto es un gran campeón, es fuerte”, dijo. “Tiene que pelear en el centro del ring y tratar de vez en cuando de pillarlo en las esquinas”, opinó “Bazooka” sobre la estrategia ganadora para su compatriota. “Pacquiao es más pequeño y por su fortaleza Cotto le puede caer encima y lo puede vencer allí”.
“Es una pelea difícil para Cotto. Si se cansa, pierde”, aseguró Gómez, quien de todas maneras pronostica un desenlace positivo para el boricua. “Aunque Pacquiao es una maravilla, Cotto va a ganar porque está peleando en su peso, es fuerte y con pegada de verdad”.
Por JOSÉ A. SÁNCHEZ FOURNIER / jose.sanchez@elnuevodia.com
Para el triple campeón mundial Wilfredo Gómez, ya Miguel Cotto decidió si ganará o no la pelea más importante de su vida, el 14 de noviembre en Las Vegas, contra Manny Pacquiao.
No se trata de seleccionar una estrategia secreta, o de cambiar su estilo del combate. Para “Bazooka”, Cotto selló su triunfo o su derrota con el nivel de compromiso que haya demostrado durante los tres meses que lleva entrenando para el encuentro.
“Miguel tiene que estar en buenas condiciones físicas, primero que todo”, indicó Gómez, miembro del Salón de la Fama del Boxeo Internacional y considerado uno de los mejores peleadores de todos los tiempos.
Para conseguir un triunfo sobre Pacquiao, Gómez entiende que será tan importante lo que Cotto haga dentro del cuadrilátero dentro de dos sábados, como lo que haya hecho durante su acuartelamiento.
“El niño mimado de Las Monjas” habla por experiencia. A lo largo de su carrera profesional, Gómez fue criticado por exhibir falta de compromiso en sus entrenamientos y para hacer el peso, algo que muchos expertos entienden fue un factor clave en varios de sus combates, particularmente en el megacombate con el mexicano Salvador Sánchez.
El propio Gómez ha admitido en el pasado que, cuando se encontraba en la cúspide del deporte, las distracciones creadas por la fama muchas veces lo llevaron a subestimar oponentes y a no entrenar lo suficiente.
Por eso, entiende el reto que es para un peleador del reconocimiento y calibre de Cotto mantener totalmente fuera las distracciones durante el acuartelamiento previo a una pelea.
“A ese nivel es bien difícil. Hay que tener un equipo responsable, que esté pendiente a él; que lo cuide para que él se cuide y esté en la mejor condición posible”, indicó Gómez.
Aclaró, sin embargo, que todas estas dificultades las enfrenta de igual manera Pacquiao, quien en Filipinas es una superestrella de proporciones inimaginables. Casualmente, el estilo de pelea del filipino le recuerda a Gómez en cierta manera al púgil que le quitó el invicto.
“Pacquiao tira mucho. Es una máquina de tirar golpes”, dijo Gómez. “Como un Salvador Sánchez”.
Sánchez noqueó a Gómez el 21 de agosto de 1981, en Las Vegas, cuando el boricua subió de división para retar al azteca, campeón 126 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Para entonces, Gómez era el campeón de las 122 libras en el mismo organismo, y recuerda aún la dificultad de enfrentar a un oponente de calibre, en una división superior.
“(La diferencia en) el peso se siente. Eso afecta mucho”, aseguró Gómez, quien eventualmente se coronó campeón 126 libras del CMB y 130 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). “Se siente en los golpes que recibes, son más pesados. Hacen más daño”.
Pacquiao se hizo campeón por primera vez en las 112 libras. Aunque ya derrotó a un alicaído Oscar de la Hoya, en el 2008, los expertos estiman que Cotto será el primer welter sólido al que se mide el filipino.
Esto es una gran ventaja para el boricua, entiende Gómez. “Cotto es un gran campeón, es fuerte”, dijo. “Tiene que pelear en el centro del ring y tratar de vez en cuando de pillarlo en las esquinas”, opinó “Bazooka” sobre la estrategia ganadora para su compatriota. “Pacquiao es más pequeño y por su fortaleza Cotto le puede caer encima y lo puede vencer allí”.
“Es una pelea difícil para Cotto. Si se cansa, pierde”, aseguró Gómez, quien de todas maneras pronostica un desenlace positivo para el boricua. “Aunque Pacquiao es una maravilla, Cotto va a ganar porque está peleando en su peso, es fuerte y con pegada de verdad”.
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