Las anécdotas de la mayoría de los pugilistas de precio hablan de mil sacrificios y de mucha pobreza, pero también hablan de recuerdos gratos imborrables en sus corazones, este es el caso de Martín Castillo el cual recuerda que cuando niño su padre que ya entrenaba a sus 4 hermanos mayores no le ponía atención hasta que lo vio brincar en el ring y pronto lo bautizo como El Gallito y lo inculco en el mamporrazo. [details]